(Source: 4lien)

(Source: lolshane)

La Sociedad Mal lograda

Vi a Andrómeda apuntar ese vacío que nos hace humanos, vi esa alma liquida de hombreras de narval en mi cuerpo, vi cada trozo de eso que ni yo conozco pero que huele a mí, cada trozo de subconsciente unido, la fotosíntesis de mi propio prozac, pero cada cosa tiene una media vida y ni un cuarto me pertenecía.

¿Es acaso un juego mental, o es que huele a almendras podridas ya? Quizás, estos son mis siete minutos de autonomía cerebral ante el sucumbir prominente, ¿Pero acaso, no deberían ser esos hermosos sueños de la tierna infancia los que deberían ahogar mis ojos y no el enorme pasillo de nieve que avanza rápidamente a cada zancada dada? No hay tiempo para imbecilidades, los silenciosos van ganando a cada tramo más metros sobre mí, siento como si sus largos brazos rozaran mi cabeza, puedo oír el oxidado sonido de sus mandíbulas cerrarse como trampas de oso. Un recodo más, saco el ultimo milagro humano, el ultimo regalo de Elisa.

El cáliz de neón aparece al final del pasillo justo en el muro divisor que divide el sitiado, ningún silencioso puede cruzar los muros fuera de su jurisdicción, menos con la enfermedad del loto debastándolo todo. Sujeto aquel milagro, un pedazo de carne coagulado, aquel que bombeaba al pétalo de agua. Un sacrificio, genera un deseo de libre albedrío. “Querida Elisa, sálvanos de nuevo”

Como si de placer se tratara, entierra una pluma de cuarzo como si fuera tal hacha en tus clavículas. Oso pardo. Ella ruge otra vez, y tu solo niegas con la cabeza. ¿Qué más da tu vida?, todos aquellos que amaste están muertos, y que importa los que vienen, todos ellos consumidos. Glóbulos rojos en forma de gotas de lluvia se resbalan por tus comisuras y descienden brillantes por el arco de tu garganta, y empieza un Beethoven mientras cada esquirla corta como un lienzo tu garganta. Ella no se ha dado cuenta, y sigue murmurando, hasta que como un niño que no dice mentiras, evoca o se le resbala de la punta de la lengua, el don de la copa de neón “El sacrificio de una capacidad corpórea, hara que la copa devuelva al portador al inicio” Te ríes sin voz, le enseñas tu gran sonrisa escarlata escupiendo un gran pedazo de vidrio, su piel se eriza, y una lluvia de plumas se entierra en la silla donde yacías. Al inicio.

Era un complejo de tuberías, tuercas, barómetros, humedad aceitosa que se pegaba en mis alvéolos, tosía al sentir mi garganta pegajosa y apenas podía ver a través de la poca luz que salía de quien sabe dónde. Pero alguien me cargaba en su espalda, susurraba cosas inentendibles de algún lugar próximo, su voz era serena y dulce, sentí paz por primera vez hace mucho ya, desde el tiempos de la Gran Marea. Débil, abrace ese estado REM. 

Alguien acaricia el derecho de mi lóbulo y cuando mis iris ven la luz blanca del mundo, se expanden a más no poder, mi respiración cesa y el niño que esta frente de mí con esas tres marías en su mejilla, esa sonrisa torcida y su ojo derecho dividió en colores. “¿Gabriel?”- le digo, sorprendiéndome de que he recuperado mi voz. Esa sonrisa infantil, esa nariz rosada. “Eres igual a mí, Walter me llamo”- respondió con una mirada de alguien más, de algo que debía recordar pero no podía, la verdad es que cercenaba cada pedazo de materia gris, un grito ahogado de la propia sinapsis. Era un complejo industrial gigante, habitaban quizás dieciséis o diecisiete niños, todos ellos eran el “Inicio”, creadores de cada objeto, creadores de cada abismal futuro en todas mis vidas. Walter intento levantarme, pero no lo deje, un pequeño niño como el no podría con alguien tan pesado como yo, pero cuando logre pararme, me di cuenta que Walter era solo un poco más alto que yo… no entendía nada, yo era un niño otra vez…

Ha pasado media vida de uranio ya, y he entendido el trasfondo de todo esto.

“Gorrión herido, todos somos parte del árbol de la vida, y el inicio, no es más que el omega”

Cada sitiado cayo del gran árbol, ardiendo, ahogando, o vomitando sus entrañas, los últimos humanos vivos eran devorados por el Loto, era el fin conocido. Agarré a Walter por el cuello “¡¿Por qué?! si ustedes tienen los objetos de la vida, porque no hacen algo?!” “¿Acaso no lo ves Gorrión, no puedes verlo? Tu eludible deseo de saber la verdad de este mundo, ese débil propósito que pudiste desechar, y sobrevivir a todo esto… pero no, corriste por tu deseo deverdad, y aquí estamos… al pasar por cada sitiado, fuiste la flecha envenenada de este mundo… la ponzoña del corazón, atravesó cada uno… y hasta aquí… el alma…” Lloras, hipeas a cada des ritmo de tu diafragma, y esa melodía de la infancia es evocada… tarareas, tu voz suena a la de los sauces…la canción que le pone el fin a la tierra. “La Ley de la conservación de los objetos… Tú, mi querida copa- dijo extendiéndome su mano.

Entendí, y le prometí al Dios que me dio la vida, que no siguiera el curso que seguiría, y con los ojos al Sauel, con el Inicio expectante, concentrando cada célula de su cuerpo al deseo inicial. Sonreí, mientras murmuraba “el sacrificio de una capacidad corpórea… “ 

Walter quito los hilos que unían mi cuello. Ese día, nació la 12ava tierra.

(Source: shirtlessboys)

Pass the wondering eyes of the ones that were left behind
Though far away, though far away, though far away
We’re still the same, we’re still the same, we’re still the same…